¿Cómo hablar de Cannabis Medicinal con tus padres (o abuelos) sin generar un conflicto familiar?

¿Cómo hablar de Cannabis Medicinal con tus padres (o abuelos) sin generar un conflicto familiar?

En mi consulta, veo una escena que se repite constantemente: un hijo o una hija llega acompañando a su padre o madre mayor. El paciente viene escéptico, a veces incluso molesto, arrastrado por la insistencia de su familiar.

Como médico, sé que tú, que me estás leyendo, sufres al verlos lidiar diariamente con sus síntomas. Sé que te frustra ver cómo la artrosis les quita las ganas de caminar, o cómo el insomnio los tiene irritables. Y sé que has investigado sobre el Cannabis Medicinal y sabes que puede ayudarles, pero te estrellas contra un muro gigante: el prejuicio.

Para la generación de nuestros padres, la palabra “Marihuana” suele ser sinónimo de ilegalidad, de vicio y de peligro. ¿Cómo derribar ese muro sin pelear?

Aquí te comparto mi estrategia (la misma que uso en el consultorio) para que tengas esa charla desde el amor y la ciencia, y no desde el conflicto.

1. Cambia el lenguaje

El primer error que cometemos es usar las palabras equivocadas. Si llegas diciendo “Deberías probar la marihuana”, su cerebro activa una alarma de peligro automáticamente.

En medicina cannábica, las palabras importan. Cuando hables con ellos, usa términos clínicos que den seguridad:

2. No les vendas la planta, atiende su necesidad

No empieces la conversación hablando del remedio. Empieza validando su sufrimiento. A nuestros padres a veces les cuesta admitir que su salud no es la misma de antes, por hacerse los fuertes. Prueba empezar la conversación con:

  • “Papá, me preocupa ver que ya no sales a caminar porque te duele la rodilla.”
  • “Mamá, me angustia ver que esas pastillas para dormir te dejan mareada toda la mañana.”

Cuando ellos aceptan que tienen un problema, tú ofreces una alternativa médica, no una hierba recreativa: “Leí que el Dr. Ricardo Urbina y otros especialistas están usando un tratamiento natural que ayuda con eso “.

3. Pregúntales si no están cansados de tomar tantas pastillas

Este es el punto que más convence a mis pacientes mayores. La mayoría están cansados de tomar 5, 8 o más pastillas al día: la de la tensión, la del azúcar, el omeprazol para el estómago, el analgésico, etc.

Explícales esto tal cual te lo digo yo:

“El cannabis medicinal no es para meterte otra cosa más al cuerpo. Al contrario, la meta es usarlo para intentar reducir las otras pastillas fuertes que te dañan el riñón o te causan gastritis”.

Cuando entienden que esto puede significar menos químicos a largo plazo, su interés despierta.

4. Maneja el miedo a “trabarse”

Este es el miedo número uno y la barrera más grande en mi consultorio: “Doctor, yo no quiero sentirme drogado, perder el control, ni mucho menos volverme adicto a esta edad”.

Aquí es donde debes explicarles que la medicina Cannábica moderna no se trata de “fumar”, se trata de química de precisión. Para que lo entiendan, usa esta explicación que suelo darles a mis pacientes:

Primero, distingue los componentes:

“La planta tiene dos ‘hermanos’ principales. Uno es el CBD, que es como el ‘hermano tranquilo’: te desinflama y te calma sin producir ninguna alteración mental. Es como tomar café descafeinado: tienes el sabor rico, sin que te acelere.”

“El otro es el THC. Es cierto que en dosis altas puede marear, pero en medicina se usa porque es un analgésico y relajante muscular, entre otras propiedades terapéuticas”

Segundo, el concepto clave: La Dosis Mínima Efectiva: Explícales que el objetivo no es intoxicarlos, sino encontrar el equilibrio perfecto.

Imagínate una copa de vino. Si te tomas una copa pequeña con la cena, te relajas y ayuda a tu corazón. Si te tomas la botella entera, te emborrachas. Con el Cannabis hacemos lo mismo: usamos microdosis (gotas contadas) y buscamos la dosis mínima necesaria para controlar el síntoma, pero que sea lo suficientemente baja para que puedas tejer, cuidar a los nietos o leer el periódico con total lucidez. Si te sientes ‘raro’, es que la dosis es muy alta y el doctor te la bajará inmediatamente.

Al explicarles que ellos tienen el control y que la meta es la funcionalidad, el miedo a la “droga” desaparece y empiezan a verlo como una herramienta terapéutica.

5. Dales seguridad: “Esto no se compra en la calle”

Para un adulto que creció en medio de la prohibición, saber que no están usando una sustancia prohibida es muy importante. Tienes que dejarles claro que esto ya no es un tema de “mercado negro”, actualmente el Cannabis Medicinal en Colombia:

  • Es legal y está regulado por el gobierno.
  • Se prescribe con fórmula médica, igual que la pastilla de la presión.
  • El producto es personalizado y pasa por controles de calidad, garantizando su composición exacta y que no tiene contaminantes.

6. Muéstrales que no son los únicos

A nadie le gusta ser el conejillo de indias. Cuéntales que el grupo de pacientes que más crece en Colombia son precisamente los adultos mayores.

Si conoces un caso cercano, úsalo: “¿Te acuerdas de la tía de Andrés? Ella estaba igual con la fibromialgia y ahora está mucho más activa gracias a este tratamiento”. Saber que gente “de su edad” lo usa les da confianza.


Mi consejo final para ti

No los presiones. Si la respuesta inicial es “No”, respétalo. Solo deja la semilla sembrada:

“Entiendo que te de desconfianza. Solo quería que supieras que existe esta opción médica segura. Si algún día te cansas del dolor o de las pastillas, podemos ir donde el Dr. Urbina a que nos explique mejor”.

A veces, escuchar la explicación de un profesional es lo único que les falta para dar el paso.

¿Crees que tus padres están listos para mejorar su calidad de vida? Tráelos a consulta. Yo me encargo de explicarles, con paciencia y evidencia científica, cómo el Cannabis puede ayudarlos a manejar sus síntomas.

Te gustó? Compártelo

Deja un comentario

Scroll al inicio